Pero hay un diseñador que me ha emocionado casi tanto como la primera vez que ví "la Anunciación" de Boticelli, el londinense Alexander Mcqueen. Su colección me parece maravillosa. Unos vestidos tan elaborados que parecen de una película de terror futurista, pero que a la vez desprenden una dulzura muy romántica. Lo qué más me gusta es la estética tan cuidada del desfile, el total look de las modelos, que las hace parecer auténticos reptiles y anfibios. Mcqueen presenta una colección de calzado muy atrevida, en mi opinión puro arte.
El inglés nos tiene acostumbrados a estas pequeñas dosis de arte. Y aunque hace ya trece años que ganó el premio al mejor diseñador del año (1996), sigue demostrándolo temporada tras teporada.









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